
Por Servindi
La violencia en la República del Congo por los enfrentamientos armados impide el acceso humanitario y agrava la crisis. Al menos 87 mil desplazados no reciben ayuda humanitaria en el este de la República Democrática del Congo (RDC) debido a la escalada de violencia, alertó la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA).
Según la agencia de la ONU, la inseguridad en las zonas afectadas ha bloqueado el acceso de los actores humanitarios, dejando a las familias en una grave escasez de alimentos, atención médica y agua potable.
UNOCHA precisó que, a causa de los combates entre el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) y las Fuerzas Armadas de la RDC (FARDC), decenas de miles de personas en el poblado de Bule, en la provincia de Ituri, no han recibido asistencia durante al menos un mes.
La situación humanitaria se agravó desde el 5 de diciembre, cuando se intensificaron los enfrentamientos. En ese contexto, al menos 25 civiles murieron por falta de atención médica y hambre, mientras que unas 40 personas resultaron heridas en el último mes.
Ante este escenario, UNOCHA recordó a todas las partes en conflicto sus obligaciones bajo el derecho internacional humanitario, en especial la protección de la población civil y la garantía de seguridad para el personal y los recursos humanitarios.
La violencia en el este del país se intensificó aún más el 10 de diciembre con la toma de la ciudad de Uvira, capital de la provincia de Kivu del Sur, por parte del M23, pese a la firma de un acuerdo de paz días antes entre los gobiernos de la RDC y Ruanda.
Aunque el M23 anunció su retirada de Uvira a pedido de Estados Unidos, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) informó que los combates continuaron. Desde 1998, el este de la RDC permanece sumido en un conflicto armado persistente, a pesar de la presencia de la misión de paz de la ONU (MONUSCO).
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