OPINIÓN: “Staycation” y turismofobia

Venecia, a menudo anegada por las aguas y siempre invadida por el turismo. (CC) Por Olatz eta Leire
Venecia, a menudo anegada por las aguas y siempre invadida por el turismo. (CC) Por Olatz eta Leire

Por Mariano Belenguer

 

Hace ya  tiempo que vengo escuchando esta expresión: "staycation", o leyéndola en los suplementos de viajes de los diarios de turno. La palabreja, como otros muchos anglicismos, proviene del término stay (estar o quedarse) y vacation (vacaciones). El neologismo se acuñó en los años iniciales de la actual crisis y se presentó como una alternativa para pasar unas buenas vacaciones sin gastar dinero.  

En el maremagnum de portales, blogs, webs… y otros medios digitales que hablan sobre viajes  pueden encontrarse algunos “posts” en los que se intenta explicar en qué consiste esto del “staycation”. Insisten en que no se trata simplemente en quedarse en casa”, sino en disfrutar del entorno cotidiano con otra perspectiva.

 

En algunos de estos post se plantean con acierto sugerencias para disfrutar del tiempo libre sin moverse  del lugar.  Por ejemplo: hacer un plan de actividades, visitar los museos locales, ir a los restaurantes que no hayamos entrado nunca, planificar recorridos sugeridos por agencias o webs de viajes, incluso alojarse en un hotel algunos días y hacer fotos.  En definitiva, hacer de turista en el lugar en donde se vive habitualmente. Nada nuevo ni original puesto que -de otra forma y salvando las distancias-  ya lo venían haciendo antaño nuestros padres y abuelos cuando no tenían ni un duro.  

 

En los artículos que tratan este tema  se señalan las ventajas y riesgos de esta “nueva forma” de hacer las vacaciones. Entre las ventajas se recalcan que no hay atascos, evidentemente, y que no sufrimos el maltrato de las las compañías aéreas. Y entre los inconvenientes se indican algunas otras obviedades, como tener el puesto de trabajo demasiado cerca o que amigos y familiares nos tengan localizados de inmediato.

 

No está mal como recurso, pero prueben los barceloneses a pasear “tranquilamente” por las Ramblas una mañana de sábado o domingo como lo hacían antes; o los sevillanos a visitar el barrio de Santa Cruz cualquier día del año (menos en verano a las 3 de la tarde), y así otros muchos ejemplos que se repiten en los lugares comunes del turismo masivo.

 

Hagamos lo que hagamos, el turismo masivo está destruyendo los enclaves naturales, culturales e históricos del planeta. Un entrañable viejo profesor y viajero, hace muchos años, hablando de los viajes en avión, sentenció con una contundente frase lo que años después se ha convertido en una evidencia: “Mariano -me dijo- lo que se masifica, se jode”

 

Tal vez esos políticos sin escrúpulos, a los que se les llena sus bocazas son las exitosas cifras y porcentajes del aumento de turistas, deberían pensar cómo frenar esta “moda” de arrebatar los centros de las ciudades a sus habitantes con el argumento de “generar riqueza”. Hay que preguntarse a quien le proporciona riqueza realmente… ¿a los camareros explotados en los restaurantes? ¿a las limpidoras -“kellys”- con sus espaldas rotas? ¿a los inquilinos desalojados de sus viviendas alquiladas y expulsados del centro?. Luego se extrañan y se alarman con el fenómeno  de la  “turismofobia”

 

Tal vez contra la turismofobia haya que practicar  el styacation, pero cuidado, no se mueva  de su barrio, posiblemente sea allí donde encuentre los mejores lugares para tapear, lejos de la comida “fusión”; y si tiene la mala suerte de vivir  en el centro, ni se le ocurra salir  de casa pues, a la vuelta, puede que encuentre a unos turistas sentados en su sofá.      

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Eli González (martes, 24 abril 2018 11:58)

    Es un tema difícil el que trata en este artículo. Pero tiene razón, el turismo sin control es destructivo. Los espacios turísticos masificados dejan de tener atractivo. Pero con los políticos incompetentes que tenemos, no veo la solución.
    Saludos y enhorabuena por vuestra web

  • #2

    Ramón Sánchez (miércoles, 25 abril 2018 12:38)

    Tengo que darle toda la razón. Soy viajero desde hace años, he visitado lugares que hace solo un par de lustros eran hermosos y hoy están destrozados e invadidos por un turismo masivo e irrespetuoso. Todo comercializado para el beneficio de unos pocos. Me produce mucha tristeza volver a esos lugares.

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