OPINIÓN: Viajar a Grecia.

Anciana griega. (CC) Emanuel Godlstein
Anciana griega. (CC) Emanuel Godlstein

Por Mariano Belenguer

 

Grecia es uno de esos lugares comunes del turismo, igual que lo puede ser Kenia, España, el Machu Picchu, Chichén Itza y otros muchos sitios frecuentados por las “hordas doradas”; un acertado término que acuñaron los antropólogos Louis Turnes y John Ash para titular un libro que explicaba los estragos del turismo masivo. Pero, como sabemos todos, este país ha sido y será siempre un lugar turístico, no sólo por la belleza de sus islas, paisajes y valores arqueológicos, sino por su simbología. Grecia supone el embrión de la cultura que denominamos occidental y del sistema político más apreciado: la democracia. Curiosamente, en estos días Grecia, en su empeño por ejercer en su plenitud este sistema, pone en jaque a aquellos que desde la plutocracia pretenden destruirlo.

No salgo de mi asombro cuando en los periódicos de estos últimos días he leído titulares como: “ Europa rehúsa hablar con Grecia bajo la amenaza de un referéndum”. La consulta a los pueblos directa, es el ejercicio más democrático que pueda existir. Es la democracia en su más puro sentido, y pedir la opinión directa de los ciudadanos devuelve el poder al que realmente debe poseerlo: las personas, los ciudadanos, el pueblo… ¿Cómo puede ser que constantemente se haya estado repitiendo todos estos días sin sentir ningún tipo de vergüenza la expresión de “la amenaza del referéndum”?

 

La verdaderas amenazas no son los referéndums, ni los sufragios universales, las verdaderas amenazas están en aquellos que quieren secuestrar el poder de la ciudadanía, en los poderes fácticos y económicos que con sus respectivos brazos políticos engañan y vomitan discursos a favor de la democracias, mientras las convierten en plutocracias.  Y eso es lo que hoy tenemos en Europa una plutocracia -el poder del dinero-. Y cuando las plutocracias ven amenazados sus bien montados sistemas comienzan a llamar radicales a los que simplemente reclaman el derecho al ejercicio de la democracia.

 

Aún recuerdo la emoción de mi primer viaje a Grecia, con varias guías en la mochila intentando recomponer, imaginar, soñar entre las ruinas de la Acrópolis cómo sería la vida de nuestros antepasados… Es un buen momento para volver a visitar este país, ya no tanto para ver piedras como para hablar con las personas, para hacer colas con ellos, para darles ánimo y decirles que cuenten con nosotros, que somos hermanos y que tal vez algún día podamos recuperar el viejo concepto de la democracia, la de sus antepasados… algún día… 

 

Deberíamos también invitar a los grandes plutócratas del mundo a que visitaran el país. Y que en lugar de viajar con sus yates o aviones privados a los paraísos fiscales, visitaran los domicilios de los ciudadanos griegos para ver los resultados de sus extraordinarias medidas económicas.

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Comentarios: 1
  • #1

    Rafita (martes, 07 julio 2015 20:47)

    No puedo estar mas de acuerdo contigo ahora es el momento de ir, pero por nuestra cuenta que el dinero que nos dejemos allí sea un intercambio directo con nuestros hermanos griegos no contratando desde España a través de tour operadores.

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