INFORMACIÓN: Las historias alrededor del fuego influyeron en nuestra evolución cultural y social

Bosquimanos Kung del Kalahari que han sido objeto de la investigación antropológica. / © Polly Wiessner / SINC
Bosquimanos Kung del Kalahari que han sido objeto de la investigación antropológica. / © Polly Wiessner / SINC

Por SINC

 

Los humanos descubrieron el fuego hace entre 400.000 y un millón de años. Sus llamas fueron usadas para cocinar alimentos, defenderse de depredadores e iluminar la oscuridad. Ahora, un estudio con bosquimanos del Kalahari, en África, dice que las historias contadas al calor del fuego sirvieron también para hacer evolucionar el pensamiento humano, al reforzar las tradiciones sociales y cultivar la imaginación.

Un estudio llevado a cabo por Polly Wiessner, una antropóloga de la Universidad de Utah (EE UU), con bosquimanos del Kalahari indica que las historias contadas a la luz del fuego ayudaron a construir la identidad social y cultural humana.


El trabajo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), explica que estos relatos al calor de las llamas sirvieron para hacer evolucionar el pensamiento al reforzar las tradiciones sociales, promover la armonía y la igualdad, y cultivar la imaginación. 


Investigaciones previas habían estudiado cómo ha influido el hecho de cocinar los alimentos en la dieta y la anatomía, “pero se sabía poco acerca del efecto que había tenido la extensión de la jornada, gracias a la luz del fuego, en la cultura y la sociedad”, señala Wiessner.


"Hay algo en el fuego en medio de la oscuridad que une, suaviza y entusiasma a la gente. Es algo íntimo. La noche alrededor de una fogata es universalmente tiempo de entretenimiento en el que se intercambia información social y emociones", dice esta antropóloga que ha estudiado a los bosquimanos desde hace 40 años.


En esta investigación que Wiessner denomina “exploratoria”, la experta analizó multitud de conversaciones tanto de día como a la luz del fuego entre los bosquimanos Kung (también llamados Ju/'hoansi ) 4.000 de los cuales viven ahora en el desierto de Kalahari, en el nordeste de Namibia y el noroeste de Botswana. El signo de exclamación y apostrofe del nombre representa el sonido ‘clic’ en su idioma.


"Estas personas viven de la caza y la recolección y así es como vivían nuestros ancestros durante el 99% de nuestra evolución. Lo que ocurre durante las horas nocturnas alrededor de la fogata con estos cazadores-recolectores nos puede dar pistas para entender cómo contribuyeron estos momentos a la construcción de la identidad humana”.


Según Polly Wiessner, las historias se cuentan en casi todas las sociedades de cazadores-recolectores y en combinación con los regalos, eran los medios de comunicación social en los orígenes de la humanidad.

 

Desarrollo humano

 

La evidencia arqueológica indica que los ancestros humanos tuvieron control esporádico de fuego hace un millón de años o más, y regularmente lo utilizaron hace 400.000 años.


"El fuego altera nuestros ritmos circadianos, la luz nos permitió estar despiertos más horas. Las cuestiones que me planteo en el estudio son: qué sucedió en ese espacio iluminado por el fuego y cómo influyó en el desarrollo humano”, dice Wiessner.


En su trabajo, la antropóloga explica que los !Kung mantienen reuniones alrededor del fuego la  mayoría de las noches, en grupos de hasta 15 personas. Un campamento tiene hogares para cada familia, pero por la noche la gente a menudo converge en un solo hogar. Ella analizó sólo las conversaciones que involucraban a cinco o más personas.


Las historias que se cuentan a la luz del fuego tratan sobre temas como cacerías pasadas, luchas por la carne, matrimonio, costumbres prematrimoniales, asesinatos, incendios forestales, nacimiento, haberse extraviado, interacciones con otros grupos, averías de vehículos, persecuciones por parte de animales, disputas y asuntos extramaritales. "También se narran mitos tradicionales", añade.


Wiessner encontró que las conversaciones diurnas diferían mucho de las que se realizaban a la luz del fuego. En las del día, el 34% eran quejas, críticas y chismes para regular las relaciones sociales. Un 31% se referían a asuntos económicos, tales como la caza para la cena, el 16% eran chistes; sólo el 6% eran historias y el resto eran otros temas.


Sin embargo, por  la noche, el 81% de las conversaciones eran historias, y sólo el 7% tenían que ver con quejas, críticas o cotilleos; y el 4% era de contenido económico.

 

Comunidad extendida

 

"Por la noche, la gente realmente se deja llevar y buscar entretenimiento. Si ha habido conflictos en el día se solucionan, se habla de las personas que no están presentes y se encuentran en las redes más amplias. También sobre pensamientos sobre el mundo espiritual y cómo influye en el mundo humano.


La idea de comunidad extendida fue la que hizo posible que los humanos colonizaran  el planeta, dice la científica. "Los seres humanos forman comunidades que no están juntas en el espacio, pero sí en nuestras cabezas. Para los bosquimanos pueden estar hasta  120 kilómetros de distancia", agrega.


Wiessner indica que las historias a la luz del fuego, las conversaciones, las ceremonias y celebraciones desataron la imaginación humana y las capacidades cognitivas para formar estas comunidades imaginadas. También reforzaron la capacidad humana de ‘leer’ lo que otros están pensando, no sólo sus pensamientos o intenciones, sino también sus puntos de vista sobre otras personas.


"Con la electricidad, estas historias alrededor del fuego ya no existen. Los padres cada vez dedican menos tiempo a contarles historias a sus hijos, están ocupados con sus tabletas y sus smartphones", dice esta antropóloga.   

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