INFORMACIÓN: Ramsés II llega a Sevilla con su templo de Abu Simbel

La réplica del templo de Abu Simbel por dentro. ©María Sánchez Mellado
La réplica del templo de Abu Simbel por dentro. ©María Sánchez Mellado

Por María Sánchez Mellado

 

El templo de Ramsés II en Abu Simbel, cuya construcción se inició en el año 1284 a. C. a cargo del faraón Ramsés II, ha llegado a Sevilla, al Pabellón de la Navegación. Se trata, obviamente, de una réplica y en un formato más reducido. El artífice de la muestra es el artesano Hany Mostafa quien, durante 5 años y tras más de cien visitas al emplazamiento original, estuvo trabajando en este proyecto. Algo del todo comprensible teniendo en cuenta la gran cantidad de detalles y de realismo que tiene la muestra.

Abu Simbel es un emplazamiento arqueológico en el que hay dos templos: uno dedicado a Ramsés II y otro dedicado a Nefertari. Ambos fueron construidos por orden del faraón Ramsés II en el siglo XIII a. C. para demostrar su grandeza y para mostrar la victoria en la batalla de Qadesh. De hecho, era tal la grandeza y superioridad que creía tener el faraón que mandó construir el templo antes incluso de acabar la guerra por lo que no sabía si la ganaría o la perdería. Al final ni una ni la otra, se firmó un acuerdo de paz, el Tratado de Qadesh, entre los combatientes (egipcios e hititas).

 

Ramsés II fue un faraón especial. En una época en la que el nivel de vida era de treinta años, él llegó a los 96 años. Por ello, el faraón pensaba que era un elegido por los dioses. De ahí que se representase muy a menudo con características divinas, sobretodo de Osiris. Tuvo cerca de 200 esposas, de las cuales Nefertari era su favorita. Tanto, que en la fachada del Templo dedicado a Ramsés II ella aparece representada a sus pies, y también le dedicó un templo a ella en Abu Simbel.

 

Fachada del templo de Abu Simbel en el Pabellón de la Navegación. ©María Sánchez Mellado
Fachada del templo de Abu Simbel en el Pabellón de la Navegación. ©María Sánchez Mellado

Los templos de Abu Simbel estuvieron durante mucho tiempo en el olvido hasta el punto que las tormentas de arenas estaban enterrando el templo dedicado a Ramsés II. Algo que no ha sido del todo negativo pues ha permitido su mejor conservación.  En 1813 volvió a recuperarse gracias al explorador suizo Jean-Louis Burckhardt. Más tarde surgió otro problema: la construcción de la presa de Asuán que estaba amenazando con inundar los templos (tanto el dedicado a Ramsés II como el dedicado a Nefertari). Así que se decidió su reubicación en una zona más alta, el emplazamiento actual.

 

Pero esto ocasionó una diferencia fundamental. En la ubicación original, el templo estaba construido con una orientación determinada de tal manera que en los días 21 de octubre y 21 de febrero (posibles fechas del cumpleaños y de la coronación de Ramsés II y 61 días antes y 61 días después del solsticio de invierno respectivamente), los rayos solares penetraban hasta el Santuario, al fondo del templo, e iluminaban las caras de Amón, Ra y Ramsés II (volvemos a considerar a Ramsés II como un Dios) quedando sólo la cara de dios Ptah en la sombra, pues era el Dios de la oscuridad. En su ubicación actual este fenómeno ocurre en días distintos: los días 22 de octubre y 20 de febrero. De ahí que el pasado 20 de febrero fuese la fecha elegida para la presentación oficial en Sevilla de la exposición “Templo Abu Simbel. El Tesoro de los faraones” en la que se representa el templo dedicado a Ramsés II.

 

Detalle del bajorrelieve en el que se muestra la Batalla de Qadesh. ©María Sánchez Mellado
Detalle del bajorrelieve en el que se muestra la Batalla de Qadesh. ©María Sánchez Mellado

La muestra alberga cuatro salas. La primera de ellas es una fachada con cuatro estatuas que representan a Ramsés II. Tan fiel es la reproducción que una de las cuatro figuras se mantiene, como en el original, partida por la mitad debido a los daños que sufrió por un terremoto. Estas cuatro figuras representan a Ramsés II. Miden seis metros de alto mientras que en el original miden 33 metros de alto. Al entrar encontramos tres salas consecutivas. La primera está dedicada más a lo terrenal. En ella hay de nuevo grandes estatuas de Ramsés II con características divinas y en una pared hay un bajorrelieve dedicado a la batalla de Qadesh. La siguiente está dedicado más a lo divino, y por último encontramos el Santuario.

 

La réplica, hecha de madera y fibra de vidrio, tiene previsto estar en Sevilla, en el Pabellón de la Navegación hasta el próximo 4 de mayo. Ha estado viajando por distintas ciudades europeas como Ovidos, Portu, Peniche o Jerez de la Frontera y en el futuro tiene previsto viajar a Málaga, Valencia, Madrid y Barcelona además de a Francia y Reino Unido.

 

No es la primera vez que el Pabellón de la Navegación de Sevilla acoge una exposición tan importante e internacional. La última fue la muestra temporal “Titanic the exhibition”. Pero, ¿qué es el Pabellón de la Navegación?

 

Levantado a orillas del Guadalquivir, el Pabellón de la Navegación se construyó para la Exposición Universal de Sevilla celebrada en 1992, una exposición que tenía por objeto conmemorar el V centenario del descubrimiento de América. Siendo la navegación algo no sólo importante para ese descubrimiento, sino también para la historia de Sevilla, era necesario pues un pabellón dedicado al mundo de los viajes por mar. Ese fue el caso del Pabellón de la Navegación dedicado durante la Expo del 92 a las expediciones científicas y a los descubrimientos y avances en la técnica naval.

 

Pero la Expo acabó a sus seis meses tras los cuales el Pabellón de la Navegación, como otros muchos, cerró y fue olvidado. Pero era necesario que Sevilla tuviera un lugar dedicado a los viajes por mar, más aún después de la importancia que la navegación ha supuesto para la ciudad. Recordemos  que Sevilla, una ciudad levantada a orillas del río Guadalquivir, experimentó su apogeo en el siglo XVI cuando, tras el descubrimiento de América, recibió por parte de los Reyes Católicos el monopolio de comercialización con las Indias. De Sevilla partían numerosos barcos que se dirigían al Nuevo Mundo, y a Sevilla llegaban muchos barcos con la plata y el oro de América. Este comercio permitió que la ciudad, que ya de por sí era grande, creciera considerablemente. La navegación en Sevilla era algo fundamental. Un medio de transporte que ha formado, forma y formará parte de la historia de la ciudad.

 

Era necesario, por tanto, un lugar donde ese pasado, presente y futuro pudiese permanecer y llegar a todo el mundo. La ciudad ya contaba desde mediados del siglo XX con el Museo Naval que se encuentra en la Torre del Oro. Pero era necesario un lugar en el que se contase la historia de la navegación. El lugar elegido fue el Pabellón de la Navegación.

 

Así, tras doce años cerrados y un gran plan de renovación, el Pabellón de la Navegación volvió a abrir en 2012 como un museo centrado en la navegación y en su historia. Para ello reutilizó varios de los elementos que expuso en la Expo.

 

Cuenta, en la actualidad, con una exposición permanente centrada en el mundo de la navegación. En ella se puede observar un mar de luces, historias de navegantes y diversas maquetas de barcos en las que se observa la evolución de los navíos a lo largo de la historia. Hay también juegos en los que manejar distintos elementos de un barco como el timón o las velas además de imágenes de Sevilla a lo largo de la historia.

 
Torre Schindler. ©María Sánchez Mellado
Torre Schindler. ©María Sánchez Mellado

También se puede subir a la torre Schindler. La torre mide 60 metros y, aunque parece ridícula al lado de la enorme torre Pelli, ofrece buenas vistas de la mayor parte de la ciudad gracias a su mirador situado a 50 metros de altura. El camino de bajada a pie es una espiral descendente que se estructura en forma de quilla de barco y a lo largo de la bajada se puede seguir la exposición "Una vuelta a la Historia de Sevilla".

 

El Pabellón de la Navegación es, en definitiva, un lugar donde se consigue que la navegación, que jugó un papel tan importante para la ciudad, no quede en el olvido, además de un lugar único donde poder celebrar exposiciones.

 

Más Información:

 

Pabellón de la Navegación

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Jluis (domingo, 27 abril 2014 22:08)

    Un timo a 5 euros por persona. La replica"por llamarlo de alguna manera" ha estado expuesta en otros muchos lugares y se ha deteriorado muchisimo, la iluminacion y ambientacion son penosas. No tienen ni un solo objeto original, ni tan siquiera alguna guia o pantalla que amplie la explicacion del guia. En 10 minutos ha terminado la visita. El receptaculo mide apenas 20 metros de largo dividido en 3 minusculas salas.

    Por cierto, el cobrador de entradas souvenirs etc... es una persona realmente antipatica.

    No se lo recomendaria ni gratis

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