OPINIÓN: A vueltas con el cuerno

 Rinoceronte negro / © María Arnal
Rinoceronte negro / © María Arnal

Por Javi Domínguez

 

El rinoceronte, especialmente el negro, vive en un constante peligro debido a su extensa caza furtiva en Sudáfrica. El debate sobre la legalidad de comercio de su cuerno, considerado una pieza de enorme valor en las culturas asiáticas, vuelve a la agenda del país sudafricano que apoya esta medida con matices sin aclarar.  

Según un estudio realizado por la organización TRAFFIC, en el que se abordan los nexos del comercio de cuernos de rinocerontes entre Sudáfrica y Vietnam, los números de rinoceronte blanco continúan estables rozando los 20000 ejemplares mientras que peor suerte corre el rinoceronte negro, en estado de extinción, y del que sólo se conservan unos 5000.

 

Ante el estado en el que viven los paquidermos, el debate sobre la legalización de su cuerno para evitar a los cazadores furtivos parece estar de nuevo en la agenda del país. El pasado 25 de marzo el ministro de Medio Ambiente sudafricano, Edna Molewa, respaldaba la medida con motivo de reducir el mercado negro y la caza furtiva del rinoceronte. A principios del pasado mes este tema también se presentaba en la reunión del Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) en su cita en Bankgok. Fue esta organización la que en 1977 acordó la prohibición del comercio de rinocerontes aunque el convenio incluye el permiso del comercio de los rinocerontes a parques internacionales o zoológicos. Además el acuerdo legaliza los trofeos de caza sin fines comerciales que recoge el abatimiento de un rinoceronte por cazador por año.

Detalle cuerno de rinoceronte / (cc) Jim Epler
Detalle cuerno de rinoceronte / (cc) Jim Epler

A pesar de la prohibición extendida desde hace más de 30 años, las medidas son insuficientes para una especie cuyas muertes de manera ilegal se acrecientan cada añoUno de estos ejemplos es el famoso Parque Nacional Kruger que reúne al 50% de la población de rinocerontes en Sudafrica. El parque vio cómo en el año pasado un 60% de la caza furtiva producida en su espacio abatió a los animales de la nariz cornuda.

 

Mientras se espera la decisión muchas reservas privadas de Sudáfrica se las apañan como pueden para salvaguardar a sus rinocerontes. En la reserva de caza de Sabi Sand se “envenenaron” los cuernos con componentes químicos y un colorante rosa que es detectado en los escáneres de los aeropuertos. La medida tiene como resultado la detención de quienes viajen con estos cuernos ilegalmente y provoca dolencias en aquellos que consuman este producto. El miedo por perder rinocerontes ha llevado a otros a afeitar los cuernos para espantar a los cazadores. Sin embargo, a finales de la semana pasada un grupo de ladrones se hizo con más de 66 cuernos de rinocerontes almacenados en las dependencias de la reserva de caza Leshoka Thabang.

Posando con un cuerno de rinoceronte / (cc) Ernst Schäfer
Posando con un cuerno de rinoceronte / (cc) Ernst Schäfer

 

El dilema de la legalización

 

No hay ninguna duda de que la legalización en el comercio del cuerno de rinoceronte paliará el descenso de las cazas ilegales. La principal medida se presenta en el afeitado de los cuernos que puede realizarse sin que el animal sufra ningún tipo de daños.

 

Los cuernos están formados por queratina, mismo componente de las uñas, por lo que la recuperación del mismo es una cuestión de tiempo. Un rinoceronte puede producir unos 60 kilos de cuerno a lo largo de su vida y es precisamente ahí donde residen los principales argumentos en contra de esta legalización.

 

El posible nuevo mercado favorecerá el rastreo de los rinocerontes cuyo ADN será catalogado para determinar la procedencia de sus cuernos y detectar los ilegales. Sin embargo, y a pesar de que el desembolso para llevar a cabo esta medida sería muy alto por el gobierno sudafricano, provoca que los rinocerontes se inserten dentro de un modelo de negocio controlado por la demanda. Los cuernos serían tratados como materia prima a explotar por lo que podría perturbar el estado de estos animales. 

Otro de los inconvenientes de la legalización es el fomento de un comercio basado en una creencia mágica. En caso de aprobarse, el gobierno de Sudáfrica y los países receptores deberán vigilar a los que se beneficiarían de millones de dólares procedentes de un engaño. Actualmente un kilo de cuerno de elefante supera los $60.000 en el mercado negro y es un producto codiciado en países asiáticos como Vietnam o China.

Rinocerontes blancos en Sudáfrica / (cc) Hein Waschefort
Rinocerontes blancos en Sudáfrica / (cc) Hein Waschefort

Las supersticiones han provocado que comunidades asiáticas encuentren en el cuerno de rinoceronte propiedades medicinales que han sido científicamente descartadas. Muchas personas ahorran para hacerse con algo de cuerno de rinoceronte, que se vende en polvo y se disuelve en agua, para curar a familiares enfermos de cáncer como lo anunciaba la compañía farmacéutica china Longhui.

 

Ante esta artimaña enraizada en las culturas asiáticas habría que preguntarse sobre el fundamento moral de quien se llena el bolsillo a costa de muchas personas cuyos familiares no sanan.

 

Sudáfrica y los estados implicados deberían reforzar las medidas para prever una caza furtiva que tristemente continuará y estar atentos al jugoso enriquecimiento de unos bolsillos que juegan con el estado de salud de las personas. 

 

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