OPINIÓN: El poder del mar

Por Raquel Álex Vázquez

 

Es bravo, impetuoso e incontrolable según le afecte la luna. Otros días está calmado, sereno, como pacífico para sí y para los que disfrutan de la envolvente caricia de sus aguas. Muchos no se fían, pues les resulta temerario. Otros dependen de él, pues es su vida y la razón única de la existencia de su pasión. Una pasión salada que cubre la mayor parte de la superficie de nuestra Madre Tierra y que constituye el setenta por ciento de nuestro cuerpo.

©Foto: Raquel Álex Vázquez
©Foto: Raquel Álex Vázquez

Si uno ha paseado alguna vez por la orilla del mar en una playa, como la de El Calé, en Punta Umbría (Huelva) habrá notado el placer de refrescar las piernas tostadas por el sol gracias al chapoteo entre las olas; habrá apreciado un ligero masaje en las plantas de los pies al caminar por la arena o, incluso, se habrá pinchado con las innumerables conchas que la plagan como un manto; habrá limpiado su “aura” con aire puro, limpio y fresco; y, finalmente, al dirigir su mirada hacia el Océano Atlántico habrá sentido una inmensa sensación de paz, de tranquilidad, de calma.

 

En definitiva, este maravilloso lugar habrá ayudado a modificar el estado de su cuerpo y de su ánimo. Es mi paraíso, situado a medio camino entre El Portil y Punta Umbría, dentro del paraje natural de Los Enebrales, al lado de la playa de la Bota. Abarrotado de pinos, romeros y enebros, donde hacen de las suyas jilgueros, cucos, camaleones o lagartijas colirrojas, podemos acceder a este lugar a través de unos senderos, bien caminando, bien en bicicleta. Nuestro paseo desembocará en un sinfín de dunas de arena blanca y fina que no son más que el telón tras el que se encuentra, con toda su inmensidad, el mar.

 

Pero ¿por qué nos fascina tanto? ¿Por qué su color azul nos aporta una sensación de bienestar, de libertad y de inmensidad? ¿Por qué para relajarnos nos tomamos vacaciones en destinos costeros? ¿Por qué lo que comemos en la playa nos sabe más rico? ¿Por qué hay personas que para dormir escuchan de fondo el sonido de las olas a través de un reproductor o pagan grandes cantidades de dinero para tener una casa frente al mar? ¿Por qué al estar en contacto con él vemos como se reduce nuestro estrés y ansiedad?

 

Sin duda el mar, casi siempre, nos hace sentir mejor. Sin embargo, aún son pocos estudios los que avalan el poder paliativo del mar. Pero tiempo al tiempo, La Academia de Ciencias de San Francisco ha reunido, por primera vez, y bajo el nombre de BlueMind (mente azul), las voces de neurocientíficos con la de biólogos marinos, cocineros, nutricionistas y otros diferentes y dispares colectivos profesionales. Su objetivo es el de averiguar cómo actúa el mar en nosotros, qué nos sucede cuando estamos cerca de él y nos calma o nos enloquece.

 

Aún no se han publicado los resultados de estas reuniones. De momento, aprovéchese del mar que, en los tiempos que corren, una terapia anti estrés gratuita nunca está de más ya sea invierno o verano.  

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Comentarios: 1
  • #1

    Carlos Martín (sábado, 24 diciembre 2011 00:31)

    Alguien que habla así del mar es porque ha pasado los mejores momentos de su vida junto a ese decorado, llegando a adquirir sus ojos ese color por los mares que ha visto durante toda su vida.

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