OPINIÓN: Los cutrevuelos "low cost"

Por Mariano Belenguer

 

En uno de mis últimos viajes disfruté, de nuevo, de las “delicias” de una de las compañías aéreas que eufemísticamente se denominan “low cost” y que me gusta más llamar por su nombre coloquial y castizo, es decir: “compañías cutres” o “cutrevuelos de bajo precio”. Intuía de antemano que, como siempre me iban a incordiar. La costumbre hace que los viajeros nos acostumbremos con resignación y nos anestesiemos frente a los imprevistos, engorros y maltratos en los viajes. Pero en esta ocasión decidí observar con detalle el proceso, como si fuera la primera vez. Algo así como si viviera una experiencia iniciática de esas que hace que el viaje se parezca al tripalium romano -el intrumento de tortura de dónde procede el término inglés de “travel”. 

Es curioso, pero desde el principio me percaté que, en la cutrecompañía utilizada en esta ocasión, todo parecía estar diseñado estratégicamente para molestar al usuario, es decir, al cliente… es como si quisieran inculcar “sutilmente” al viajero que una tarifa tan “barata” no incluye ni el buen trato ni la comodidad.

 

El primer engorro lo sufrí al sacar el billete, por supuesto por internet porque si lo haces de otra forma ya te advierten que deja de ser barato.

   

Todo comenzó con la conocida artimaña repetida y justificada socialmente por el marketing… "EL DESDE"

 

Primer paso: Entro en la web de la compañía y un llamativo recuadro me anuncia pomposamente:

 

“Vuelos baratos… `desde` 15 euros”.

 

He aquí el primer maltrato psicológico: pensar que los usuarios viajeros somos unos borregos y considerarnos como tales desde el principio. .

 

Segundo paso: Escribo los datos y fechas del viaje y nada más solicitar información (no en el momento del pago) aparece la típica ventana de control de seguridad en la que hay que rellenar las letras confusas para evitar a los intrusos informáticos.

Leo, pero no distingo bien, pincho un par de veces para que aparezcan otras letras… realmente están confusas, más que en otros sitios web. ¿Lo harán así por ser low cost? -me pregunto- ¡viajeros torpes que no entendemos las normas de seguridad de internet…! “mktpdre cpllo”… a la tercera va la vencida, al final acierto.

 

Tercer paso: ¡sorpresa!, de 15 euros, nada de nada. Cuando aparecen las tarifas -y eso que pongo “horario flexible”- ningún día, justo en esa semana que selecciono, corresponde con los 15 euros anunciados. ¡Mala suerte! El más barato 18 euros. Pero además en la información adicional aparecen ahora los conceptos de las tasas no incluidos en al publicidad inicial: facturación en línea, cargos, etc… precio total de ida 26,99, mas otro tanto de las vuelta … total 53, 98 euros. Ese no es todavía el precio final; una discretita nota me lo advierte: “La tarifa administrativa y la tarifa de equipaje no están incluidas. Pinche para más información”. Yo ya ando pinchado, pero de risa.

 

Cuarto paso: Pincho y ante mí se abre la gran ventana de los precios “adicionales”.

Pero como por el camino me entretengo –como decía Camarón- me salta la página de “Lo siento, error, su tiempo ha caducado”. Vuelta a empezar… ¿estrategia “low cost” para que no nos lo pensemos demasiado?. ¡Estúpidos viajeros, que no sabemos darnos prisa para gestionar el billete!…

 

Quinto paso: tras repetir todo el proceso llego de nuevo a la “gran ventana” de las tasas: empiezo a leer…

 

-Cargo de administración, por pasajero y trayecto: 6 euros

-Cargo por prioridad de embarque (es decir por hacer cola separada de los viajeros borregos y pobres): 5 euros.

-Asientos reservados (no a bulto y sin numerar): 10 euros

-Cargo para bebes, por bebé y trayecto: 20 euros y especifica “deberá ser menor de 2 años tanto en el viaje de ida como en el de vuelta”. Si cumple años en mitad del viaje la hemos jodido.

 

Sigo leyendo…

-Maleta de 15 kilos: 20 euros por trayecto y viaje…

-Maleta de 20 kilos: 30 euros

-Segunda maleta: 35 euros…

-Por exceso de equipaje: no disponible en línea (será para no asustar)

- Etc. etc. etc.

 

Sexto paso: He llegado hasta aquí y me dispongo a pasar a la siguiente página… “Lo sentimos, error…ha sobrepasado su límite de tiempo”…¡¡¡otra vez !!! ¡pero si he estado leyendo las condiciones!… vuelvo a comenzar el proceso.

 

Séptimo paso: A estas alturas la compañía ya me ha convencido de que soy tonto y que no me desenvuelvo bien en su página web. No me queda otro remedio que dejarme llevar por ellos que tan inteligentemente van a dirigir mis pasos hacia mi lugar de destino. Después de llegar de nuevo al lugar dónde me dejó colgado la web, sigo con el paso siguiente. Ahora ya me pide el nombre y me solicita que aportes los datos.

 

Me da opciones para marcar:

 

-1 bulto (además del bulto que hago yo claro; se refiere a la maleta): 30 euros: marco una maleta: 30 euros.

-“Evite colas: embarque prioritario”: 10 euros: marco que no.

-Un detalle educado: mensaje sms, reciba un mensaje de texto para confirmar los datos de su vuelo ¡que detalle! Pero… ¡ojo!, también vale dinero: 1 euro. Le doy a borrar casilla… miro con detenimiento y pincho continuar…

 

¡¡¡No!!!: “ Lo sentimos, error ha sobrepasado su límite de tiempo” Se me congela la risa con la que inicié el proceso. Veo mi rostro reflejado en la pantalla del ordenador; ha quedado momificado con un rictus extraño, entre la estupidez, la incredulidad y el asombro.

 

¡No lo lograrán!, preparo mis dedos… y mi paciencia… no podrán con mi autoestima. Inicio el proceso de nuevo, ahora voy a toda pastilla . Pincho a todo que no, sin pensar mucho… rápido… rápido… llego, relleno los datos, pincho, continuar y … cuando pienso que estoy llegando al final ¡me sale un anuncio: “ Espere ha decidido no contratar un seguro de viaje. ¿Por qué arriesgarse? … suelto un taco especialmente escatológico contra la compañía aérea, como si ésta hubiera nacido de una madre natural dedicada a la mala vida!. Marco que no lo quiero y cierro la ventana. ¡Clamo a los infiernos!: automáticamente me aparece otra ventana, esta vez de una empresa para alquilarme coches. ¡Noooooo! Estoy a punto de la rendición cierro la ventana y por fin aparece el precio, un precio que parece definitivo: 119, 34 euros. Pero todavía me reservan una última sorpresa, al desplegar el modelo de tarjeta con la que voy a pagar elijo una visa y el precio salta automáticamente a 122, 34 euros.

 

Lo logré, a pesar de mi estupidez he conseguido un billete que es chollo…¿ ah…no?. ¡¡¡ Vuele desde 15 euros!!!.

 

Pero esto sólo fue el principio, otro día, en un segundo capítulo, les contaré como fue el viaje. Les anticipo que salimos con retraso…

 

(Continuará)  

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Comentarios: 5
  • #1

    Ana (viernes, 16 septiembre 2011 09:57)

    ¡Cuántos nos sentimos identificados con esto! Esperamos la continuación...

  • #2

    JR Álvaro González (viernes, 16 septiembre 2011 10:51)

    Ya te digo que yo debe ser el único de mis amigos que nunca ha volado por 10 euros. No sé como lo hacen, bueno sí lo sé, la mayoría cuenta solo la mitad. El último atropello, sin mencionar la exigencia de Ryanair de pedir un informe en inglés si estas embarazada, es que te cobren 40 euros si no llevas impreso el billete de casa. Eso también lo hace Ryanair y no pasa nada. Me parece un atropello.

    No solo ocurre con las compañías Low Cost sino también con muchas agencias de viajes que utilizan el "desde...". Creo que deberia actualizarse la normativa a este respecto y obligar a las compañías a utilizar en su publicidad los precios reales impuestos, tasas y demás incluido. Así no habría engaños ni malentendidos.

  • #3

    Mariano (viernes, 16 septiembre 2011 12:29)

    Pues sí, la falta de respeto a las personas es cada vez más generalizado en el mundo de los viajes, ya sean aeropuertos, compañías aéreas, agencias de viajes, cadenas hoteleras... Todo se maneja a base de cifras, los viajeros somos "usuarios" no personas; equivalentes a bultos; maletas con dos pies, en lugar de ruedas, pero con el inconveniente de que protestan.

    Un saludo cordial.

  • #4

    Ana R. Plana Rodríguez (martes, 20 septiembre 2011 18:57)

    Si te quedaras en tu casa tranquilito como ya toca no te
    pasarían estas cosas.
    Un besote muy grande. Ana Rosa.

  • #5

    Noemí Morejón (viernes, 23 septiembre 2011 12:43)

    Mi último desastre a la vuelta de Edimburgo con Ryanair. De esto tendré que hacer un libro, aunque en resumen fueron 3 horas y media metidos en el avión, sin aire acondicionado y a 40 grados (con bebés incluidos)y sin explicar cuál era el problema. Un desastre que me ha confirmado QUE NUNCA MÁS VOLARÉ CON RYANAIR.

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