OPINIÓN: Apología de un amor encadenado

Candados en el Ponte Vecchio, Florencia
Candados en el Ponte Vecchio, Florencia

Por Javier Domínguez

 

Son muchos los viajes que se realizan por amor. Por amor se cumple quizás uno de los clichés más asentados y es por ello por lo que París alberga a todas esas parejas dispuestas a darse amor. Grandes partidas de cigüeñas vuelan desde la capital francesa para corroborar la pasión  que los viajeros se han profesado en los Campos Elíseos, en la Torre Eiffel o paseando por la orilla del Sena. También los hay quien tallan árboles como Robin Hood y Lady Marian o quienes graban sus nombres en los bancos de los parques.

Sin embargo no es de este cliché del que vamos a hablar, ni tampoco del tan repetido “prohibido pintar en las paredes” de algunos emblemáticos monumentos. Aunque sí seguimos en esta espiral empalagosa que es la manifestación del amor. En una reciente estancia en Florencia pude comprobar cómo los turistas tiene cada vez más esa imperiosa necesidad de mostrar sus sentimientos. En uno de los lugares más emblemáticos de la capital toscana, el Ponte Vecchio, el busto de Benvenuto Cellini se ve cercada por una cantidad ingente de candados que se amontonan en la valla que rodea a la imagen del orfebre renacentista. Cierre del candado con las iniciales de los enamorados, fotografía, beso y arrojo de las llaves al río Arno. Este simple proceso puede ser ejecutado en innumerables ocasiones en un corto espacio de tiempo. ¿Pero de dónde se ha sacado esta idea?

 

Federico Moccia, escritor italiano de novelas románticas, apuesta  en su libro Tengo ganas de ti por la colocación de estos “candados ante la carencia de amor en estos tiempos”.  Esta apología del amor se ha expandido a muchos puentes del mundo que han visto cómo sus barandas y cadenas se inundan de esos “candados del amor”. Las farolas del puente Milvio de Roma están apestadas de estos artilugios mientras que en otras ciudades como Francia o Sevilla, el ayuntamiento se ha encargado de evitar estas románticas manifestaciones.

 

¿Cabría la posibilidad de alzar un mallado metálico, en alguna ciudad cualquiera, donde las parejas colgaran libremente sus candados sin estropear otros espacios? ¿Dónde? Con ello estos candados que auguran amor eterno dejarían de empañar visualmente estos puentes y monumentos. Y los enamorados, tan felices como siempre.

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