OPINIÓN: Indígenas sin salud

Una familia zo'é descansa en las hamacas que hacen con la fibra de las nueces brasileñas. © Fiona Watson/Survival
Una familia zo'é descansa en las hamacas que hacen con la fibra de las nueces brasileñas. © Fiona Watson/Survival

Por Juliana Afonso (Corresponsal de Brasil)

 

La salud de los indígenas en Brasil es pésima, según la Primera Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de los Pueblos Indígenas, dada a conocer el mes pasado por la Fundación Nacional de Salud (FUNASA). Uno de cada cinco niños indígenas de edades hasta 5 años tiene la talla menor de lo requerido para su edad y más de la mitad de ellos sufren de anemia. La situación es grave.

La salud indígena nunca ha sido considerada y comprendida por la población brasileña. Muchos todavía ignoran el porqué los indígenas fueron tan afectados por las enfermedades importadas. Después de la llegada de los portugueses en Brasil, en 1500, los indígenas tuvieron que hacer frente a enfermedades desconocidas para las que carecían de defensas   y que, incluso hoy, provocan la muerte de muchos. A esta circunstancia se le añade la sistemática usurpación de las tierras y destrucción recursos naturales, por parte de los poderes económicos que los han dejado progresivamente en una situación cada vez más precaria. La agricultura y las formas de vivir y alimentarse cambiaron radicalmente para los pueblos indígenas. 

 

Otra circunstancia que tampoco se comprende es la forma con las que los pueblos indígenas tratan sus enfermedades. La concepción de la enfermedad y las maneras tradicionales de experimentarla, vivirla y tratarla son muy diferentes a las convencionales. Las acciones tomadas para prevenir y curar sus dolencias y problemas de salud se canalizan a través de su propia cultura. Sin embargo, -con y desde el respeto hacia sus cosmovisiones culturales- tampoco se debe pensar que los pueblos indígenas son autosuficientes en el cuidado de su salud. Como parte de la población brasileña, el gobierno tiene el deber de darles asistencia.

 

Fue por ese motivo que el ex-presidente Lula da Silva firmó la creación de la Secretaria Especial de Salud Indígena (SESAI), en octubre de 2010. La idea era crear un órgano capaz de ordenar las acciones en favor de los pueblos, darles asistencia, enseñarles como tratar sus afecciones y garantizar sus derechos.

 

Pero la SESAI comenzó mal y nunca llegó a funcionar en condiciones. Justo en el Día del Indígena, en Brasil, celebrado el 19 de abril, se firmó un decreto que paralizó el proceso de transferencia de competencias sobre la salud indígena; una verdadera ironía. Ahora, las decisiones continúan en las manos de la FUNASA, un órgano competente, pero que no podrá proporcionar a los pueblos el tratamiento adecuado. Muchos se lamentan de la situación. En lugar de desarrollar el SESAI, el gobierno ha minimizado esta secretaría argumentando y dudando de su eficacia en lugar de potenciarla. Mientras tanto, los indígenas, siguen ignorados y al margen de las decisiones que se toman sobre ellos.

 

Fuentes:

-http://pt.wikipedia.org/wiki/Sa%C3%BAde_dos_%C3%ADndios_no_Brasil

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