OPINIÓN: Algún día se encontrarán

Por Javi Domínguez

 

Fue en este mismo blog cuando hace algo más de un año, en Perdidos en la telebasura, defendí que apagasen la televisión e hiciesen otra cosa.  Vuelvo a abogar por ello. Si no lo hacen, por lo menos no aterricen en la absorbida Cuatro durante el prime time del domingo.

 

Anoche me senté frente a la televisión, para no hablar sin saber, y sintonicé Perdidos en la ciudad, un docu-reality que completa la experiencia de su primogénita perdida en la tribu.

Cuatro hace realidad ese “sueño”, en muchas veces utópico,  de devolver las visitas y emprender un reencuentro para enseñar a distintos miembros de una tribu cómo somos, qué comemos y cómo nos divertimos.

 

En esta ocasión son los Himba y los Mentawai quienes convivirán en casas occidentales durante treinta días. Sin embargo,  a diferencia de lo que sucedió con la visita de las familias españolas a estas poblaciones, no habrá nadie en aquellas tribus que vean el resultado de la experiencia de sus vecinos. Nadie en Namibia o en Indonesia podrá sentarse delante de la tele a sorprenderse de nuestros medios de transporte, a ver cómo de modernos somos y cuánta libertad tenemos.

 

La cadena de televisión, que pretende que su programa sea todo un escaparate a esta experiencia cultural, no se olvida de su ración de morbo. Un ejemplo. La familia madrileña que visitó a la tribu hace dos años, invitó a sus huéspedes en un vídeo donde no figuraba el padre. Cebo conseguido. “¿Dónde está Luismi?” preguntaba uno de los miembros de la tribu. “Di si está muerto”.  Así todo el programa para averiguar que como ocurre en muchas ocasiones, el matrimonio se había separado.

 

Podría resultar duro calificar esta “experiencia inolvidable” de neocolonialismo audiovisual y me da muchísimo miedo el cómo nosotros mismos, los españoles, vamos a mostrar nuestra cultura durante el resto de emisiones  del programa.  Ayer ya pudimos ver lo española que resulta una pizza, lo desagradable que es que a un Metanwai no le guste el jamón o cómo se coloca un tampax.  Las mujeres Himba se enfrentaron por primera vez a una ducha y así hasta completar un círculo de situaciones en los que la audiencia mostrará su perplejidad ante tales personajes traídos de la selva. Y esto es sólo el principio. Me temo lo peor: un discurso homogéneo que “nos represente”  y que por supuesto nos haga mejores socioculturalmente.

Mi consuelo está en que por lo menos no se verá más allá de nuestras fronteras.

 



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Comentarios: 2
  • #1

    Mariano (lunes, 25 abril 2011 21:47)

    Una vez más la Cadena Cuatro pone de manifiesto la falta de respeto y de sensibilidad hacia las culturas de los pueblos indígenas. A pesar de las críticas que se suscitaron en la anterior serie de Perdidos en la Tribu, vuelven a insistir con una variante todavía peor. De nuevo, como aderezo añadido, la trivialización del viaje, de la alteridad, de las cosmovisiones de los pueblos indígenas, de la etnografía... En mi opinión una vergüenza profesional. ¿Cuándo se darán cuenta de que no vale todo?. ¿Para cuándo un periodismo ético?. ¿A quiénes les interesa tanto tener a los ciudadanos narcotizados con programas estúpidos?

  • #2

    Ramon Villero (jueves, 05 mayo 2011 13:02)

    Como decía Bernd Shuster "No hace falta decir nada más" Aunque por decir algo, mucho me temo que las tribus son más inventadas y turísticas de lo que se supone. Y, por poner otro símil futbolístico, imagino que cuando rodaron la primera parte, la mitad de la tribu estaba en las chozas y la otra en el bar viendo un partido por Sky TV. En cualquier caso, una basura televisiva, como tantas otras. Saludos.

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