OPINIÓN: Up, una aventura de altura

Por Alba Andrades Gálvez

 

Carl Fredricksen siempre ha tenido un deseo: ser un gran explorador. Esta pasión le atrapa desde niño, cuando admiraba las hazañas de su gran héroe, Charles Muntz, en el pequeño cine de su localidad. Luego paseaba por las calles con sus brazos abiertos como si fueran las alas de un avión y escuchaba en su pequeña cabecita al narrador de sus aventuras. Entre correteos, Carl llegó a una casa abandonada de la que salía una vocecilla que gritaba con entusiasmo las palabras más conocidas de su ídolo. Esto le dejó perplejo y decidió adentrarse para comprobar de quien se trataba. Quién le iba a decir a Carl que allí conocería a Ellie, la chica alocada y soñadora que unos años más tarde se convertiría en su esposa.

   Siendo aún niños, Ellie le confió a su nuevo amigo su secreto mejor guardado. Lo custodiaba con recelo en un cuaderno de bitácora al que había titulado "Mi libro de aventuras". En él se encontraba una revista en cuya portada salía el señor Muntz, gran viajero y explorador al que ambos niños adoraban. En la siguiente página, un mapa de Sudamérica, que según Ellie era algo así "como

América, pero en el sur”. Y pasando una página más, allí estaba el gran secreto de Ellie: una imagen de las cataratas Paraíso, en Venezuela, “una tierra perdida en el tiempo”. Sobre la cima de las cataratas, la pequeña había colocado un trocito de papel en el que había dibujado la casita abandonada en la que ambos jugaban. Como buena aventurera, Ellie había dejado el resto del cuaderno en blanco para que, cuando llegara a ese sitio, pudiera escribir todas las aventuras que le ocurrieran. Esta secuencia describe muy bien al viajero. Un viajero, según el DRAE, es aquel que hace un viaje por un largo periodo de tiempo, y que además narra las aventuras que ha vivido durante el mismo. Ellie quiere viajar allí, no como una simple turista, sino que quiere quedarse a vivir en las cataratas, motivo por el cual quiere situar su casa encima de ellas.

    Los años pasaron y ambos niños crecieron, se enamoraron y decidieron compartir sus vidas uniéndolas en matrimonio. La vida de la pareja se muestra en una preciosa secuencia de apenas tres minutos de película en la que, sin diálogos, solo mediante música e imágenes, puede apreciarse la gran felicidad que embarga a estos ya no tan pequeños aventureros. Para salir adelante, han montado un pequeño carrito donde venden globos y han decidido ir ahorrando para poder realizar el sueño de ir a las cataratas Paraíso. Pero lo cierto es que la vida no siempre nos pone las cosas fáciles, y los ahorros se desvanecen para cosas más necesarias que un viaje de ensueño. Aún así ambos se muestran felices mientras puedan estar el uno junto al otro . Pero la dicha Carl se ve truncada cuando Ellie cae enferma y fallece al poco tiempo de ser hospitalizada.

Es a partir de entonces cuando conoceremos la verdadera personalidad que Carl nos muestra en la película, la de un hombre amargado y solitario cuya vida está dejando de tener sentido porque ha perdido todo aquello que se lo daba. Además y, por si fuera poco, una constructora intenta echarlo de su casa para construir una heladería. Es decir, las cosas no pueden ir peor para Carl. 

   Como escape a su desdicha, el anciano logra poner en marcha una magnífica idea: a través de la chimenea atará cientos de globos inflados con helio que despegarán su casa del suelo. Una vez en el aire, podrá hacerla volar hasta Venezuela para cumplir el deseo de toda la vida de Ellie. Lo que Carl ni se imagina es que no emprenderá solo este fantástico viaje...

   Russell, un jovencito que quiere ser un gran aventurero, se ha colado en la casa del anciano para ofrecerle ayuda con el objetivo de conseguir  así la insignia que le falta para su título de explorador intrépido.

   La película nos muestra la forma más apasionada de sentir un viaje. No lo plantea como unas vacaciones relajadas ni divertidas, lo plantea desde la aventura, el peligro y la emoción, que hacen que los personajes cuiden siempre el uno del otro. Además tampoco nos muestra las comodidades a las que un turista acostumbra. Ambos se instalan en mitad de la Gran Sabana de Bolívar, donde se recrean hasta casi la perfección los exóticos paisajes del Macizo Guayanés, así como la fauna y flora autóctonas de las Cataratas Paraíso.

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Comentarios: 2
  • #1

    admiradora #1 (viernes, 20 abril 2012 23:20)

    mee encantaa amoo la peliculaa &&' tambien una canzsion qee ponen aa Elli y Carl

  • #2

    ROSARY VEGA (martes, 16 abril 2013 16:57)

    Encantadora película, un mensaje impresionante porque en ocasiones dejamos de lado nuestros sueños. Gracias hermosa narración.

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